El abrazo necesario

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Hem de fer un pensament” fue lo primero que se pasó tras oír la comparecencia del Presidente del Congreso anunciando el fracaso de la XI legislatura. Después de más de cuatro meses mareando la perdiz el pluripartidismo ha fracasado. La clase política española está quedando solo está a la altura del sistema irlandés, portugués o italiano. Estamos dando una imagen lamentable. Todos.

Hemos sometido a la ciudadanía a una campaña de insultos, desprestigio y frentismo, y nadie ha sido capaz de formar una mayoría de gobierno. Es hora de asumir que España no es un gallinero; el Estado no constituye un ring en el que medir fuerzas, egos o testosterona. Asimilemos todos que si no huimos del sectarismo e impulsamos el diálogo y la cesión, como elementos normales de la vida pública, el sistema y el país se irán al traste.

Recuperar la credibilidad no será fácil. El 26 de junio, con toda probabilidad, la participación será inferior a la del 20 de diciembre. ¿La culpa? De los políticos. De Rajoy, el inmóvil; de Sánchez, el inconsciente; de Iglesias, el populista; y de Rivera, el indefinido. Y de todos los que les van detrás, por no exigir la gestión de nuestras respectivas organizaciones políticas con visión empresarial o al estilo americano. El sistema es el que es.

Celebraremos unos comicios veraniegos en los que candidatos, eslóganes, programas y listas prácticamente serán los mismos; al menos luchemos por el voto con dignidad. Pidamos perdón alto y claro por no ponernos de acuerdo y por ser los culpables de tener que gastar de nuevo más de 160 millones de Euros gracias al sectarismo y la incompetencia general. Acortemos plazos en la medida que sea posible y gastemos menos en la campaña electoral. Hagamos una campaña constructiva; más programa, más propuestas de pacto y menos insultos.

Los del PP sabemos que nuestro proyecto y nuestros candidatos son los que más interesan para España, pero queda poco tiempo para que la sociedad española dé la espalda de forma definitiva a sus políticos. No perdamos el tiempo, abracémonos a la sociedad. Estemos a la altura.